Escrito por Rosario Rodríguez Jueves 04 de Marzo de 2010 18:00
Con la intención de compartir experiencias de algunas instituciones educativas que han incursionado en la digitalización de material bibliográfico se llevó a cabo la mesa redonda titulada “Digitalización de colecciones antiguas en las bibliotecas”, en el marco de la XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, la cual fue moderada por Isabel Chong de la Cruz, que se desempeña en el Fondo Antiguo y Colecciones Especiales, de la Dirección General de Bibliotecas de la UNAM.
En primera instancia, la coordinadora de la colección digital del Centro Interactivo de Recursos de Información y Aprendizaje (CIRIA), de la Universidad de las Américas Puebla, Lourdes Fernández Ramírez habló sobre el proyecto de digitalización de sus colecciones antiguas, el cual surgió con la intención de difundir y hacer llegar su acervo a un mayor número de usuarios.
El primer paso que se llevó a cabo en el proceso de digitalización fue establecer políticas y criterios para la selección de imágenes. Posteriormente se adquirió un escáner aéreo para que el material no sufriera daños. Luego se editaron y se hizo una selección de las mejores páginas para ser mostradas en el sitio web. Dicho proceso es muy meticuloso y requiere de personal especializado porque también se debe anotar los registros de los libros y los datos necesarios como la resolución, fecha, hora y quien realizó la digitalización. Enseguida se almacenan, primero en una base de datos relacional y luego en otra más flexible en formato XHTML.
Finalmente, Lourdes Fernández mencionó que en un inicio fue creada una herramienta para cada una de sus colecciones pero luego se determinó crear una para libros, archivos y documentos y otra versión para consulta y descarga. De este modo el primer proyecto digitalizado fue el fondo antiguo con 114 obras perteneciente a la Biblioteca Franciscana. Luego le siguieron el fondo histórico con los telegramas de Porfirio Díaz que van de 1910 a 1911; 133 ejemplares de la Colección del Mexico City College y el Archivo Miguel Covarrubias, entre otras colecciones.
Por su parte, el responsable técnico de la Hemeroteca Nacional Digital de México, Ricardo Jiménez Rivera, refirió que su institución es la depositaria de la parte medular de la memoria histórica nacional y por lo tanto es menester la preservación y difusión de sus principales colecciones y publicaciones periódicas mexicanas. En este sentido aprovecharon las ventajas tecnológicas para la generación de imágenes y así poder salvaguardar los originales de posibles deterioros. Al igual que CIRIA su objetivo es proporcionar a los usuarios herramientas prácticas para la consulta de sus colecciones históricas más relevantes de nuestro país, en formato digital.
En cuanto a procedimiento, explicó que sobre el texto completo corre un motor de búsqueda para la localización de palabras o frases y posterior a la indagatoria el lector recibe a través de un monitor la página íntegra de la publicación solicitada. También se puede hacer una búsqueda transversal sobre todos los títulos y años disponibles en un solo intento. El portal está integrado con publicaciones periódicas provenientes de toda la República Mexicana y próximamente se integrará el diccionario de sinónimos y anagramas. Por el momento solamente se puede acceder al material dentro de las instalaciones de la hemeroteca.
En su momento, el subdirector de Servicios Bibliotecarios de la Dirección General de Bibliotecas, Eugenio Romero Hernández, habló sobre el Proyecto de Digitalización del Fondo Antiguo y Colecciones Especiales de la Biblioteca Central, que tiene el objetivo de difundir el acervo que ha resguardado durante muchos años. Anteriormente se hicieron varios intentos para rescatar, estabilizar y mantener los libros del fondo antiguo, el cual estaba compuesto por 40 mil volúmenes, pero fue depurado para facilitar el proceso de digitalización.
Para poder cumplir con el objetivo del proyecto se plantearon algunas metas entre las que destacan: la clasificación del material, el desarrollo de planes y programas de capacitación para el personal, delimitación del material que se va a digitalizar, pruebas de concepto, valoración de la restauración y encuadernación de algunos ejemplares, que lo requieran, cálculo de páginas e imágenes a digitalizar por libro.
Asimismo, se determinó que el proveedor designado mediante licitación pública no le aplicaría ningún proceso de limpieza, escalamiento y orientación a los libros; que el tiempo para la terminación de la obra fuera de 10 meses consecutivos; que el proveedor contara con software adecuado y que la DGB sería la propietaria de la información generada.
Posteriormente, el coordinador de la Biblioteca Conjunta de Ciencias de la Tierra, Saúl Armendáriz Sánchez especificó que la biblioteca se caracteriza porque está conformada por cinco acervos correspondientes a los institutos de Geofísica, Geología, Ciencias del Mar y Limnología, y los centros de Ciencias de la Atmósfera y Geociencias.
En este sentido en el año 2004 se estructuró un proyecto de digitalización de las colecciones de mapas antiguos, mareogramas y sismogramas, esta última proviene del Servicio Sismológico Nacional que data de 1893 y son obras únicas que no existen en ninguna otra parte del mundo porque son registros nacionales. La mapoteca está conformada del año de 1850 a 1940 y el sismograma de 1895 a 1999. En general aproximadamente un 90 por ciento de las colecciones son obras únicas. Es por esta razón que se hizo necesaria su difusión porque no son colecciones accesibles a todo el público.
Al igual que en los anteriores proyectos la metodología y el proceso de digitalización fueron muy similares, pero en lo que se refiere a los criterios de trabajo se determinó dividir los mapas en tres niveles: mapas antiguos que son de 1850 a 1950, mapas modernos de 1950 a la fecha y los digitales que datan del año 2003. Es decir, de origen son digitales y requieren altos costos de producción por las diferentes escalas que se manejan.
Al final de la presentación, Saúl Armendáriz mostró al auditorio algunos mapas antiguos, modernos, digitales y gráficas sismológicas y mareográficas como una pequeña prueba del material digitalizado.
Por último, el subdirector de la Biblioteca “Ernesto de la Torre Villar”, Carlos Gabino Arellano Osorio, del Instituto de Investigaciones Dr. José Ma. Luis Mora mencionó que su instituto cuenta con un fondo antiguo que data del siglo XVI y determinaron realizar una selección de su acervo para que fuera digitalizado, con la intención de difundir los documentos para socializar la memoria histórica de nuestro país.
En su etapa más temprana el instituto solamente contaba con un escáner de trayectoria aérea que digitalizaba en blanco y negro, en formato TIFF y PDF, pero las imágenes eran muy pesadas y su calidad no era muy buena. No obstante sirvieron para apoyar las tareas de investigación del instituto, evitar el deterioro de los textos, la disminución de riesgos por robo de material valioso y costos por envío de documentos a diversas entidades educativas.
Más tarde, en el año 2004 se adquirió otro equipo, y para el año 2006 ya se contaba con tres escáneres y tres equipos de cómputo. De esta forma se pudo avanzar en la realización del proyecto relacionado con la Independencia de México y la Revolución Mexicana.
Fotos: Julio Zetter Leal