La biblioteca como apoyo a la educación superior y en la investigación

Un estudio realizado en 2006 por la Universidad de Toronto, en Canadá, mostró que un 32 por ciento de los estudiantes de esa institución se encontraban estudiando fuera del campus universitario, otro 29 por ciento no consultaba dentro de las bibliotecas, un 27 por ciento más no estaba en contacto con el personal de la biblioteca y solamente un 12 por ciento acudía al bibliotecario, aún en los cursos presenciales, indicó la jefa de la biblioteca de Queen’s University de Ontario en Canadá, Corinne Alberti, durante la tercera mesa redonda “La biblioteca como apoyo a la educación superior y en la investigación”, organizada en el marco de la VII Conferencia Internacional sobre Bibliotecas Universitarias.

Añadió que a pesar de los grandes esfuerzos que realizan las universidades por proveer a las bibliotecas de índices, catálogos, bases de datos, libros electrónicos y accesos en línea, el método más utilizado por la comunidad universitaria es Google y los motores de búsqueda, por lo tanto se requiere cambiar las prácticas y la infraestructura educativa sin importar si se trata del modelo presencial o a distancia.

Asimismo, dijo que se está trabajando en lo relacionado con los derechos de autor para que se permita copiar capítulos de libros y puedan ser utilizados en los cursos a distancia. Otra de las acciones está encaminada al desarrollo de colecciones con documentos que genera el gobierno canadiense, los cuales son almacenados como fuentes primarias y posteriormente se pueden consultar libremente.

foto eventoCorinne Laverty finalmente señaló que se implementó un curso obligatorio para instructores en su Universidad que incluye el desarrollo de habilidades informativas, con la finalidad de generar una cultura del aprendizaje y la conformación de un gran acervo nacional.

Por su parte Robert Newton, decano asociado en The Robert Gordon University, en el Reino Unido, dijo que lo mismo que planteó Corinne Laverty estaba ocurriendo en su institución, en menor escala porque sus bibliotecas son más pequeñas, pero en cuanto a los procesos, problemas y experiencias en el desarrollo de cursos en educación a distancia la situación es muy parecida.

En cuanto al papel que ha desempeñado el bibliotecario en esta modalidad educativa durante la última década, especificó que se realizó una encuesta para conocer su percepción sobre dicho modelo y se percataron de que los bibliotecarios estaban totalmente abocados a los servicios básicos y no entendían bien la definición de la educación a distancia. A pesar de ello, en esa etapa temprana algunos pensaban que los bibliotecarios tenían que ser una parte integrante de esta opción.

Posteriormente, hacia el 2001 hubo grandes avances en el Reino Unido porque se contaba con amplios programas dotados con los suficientes recursos económicos que permitieron crear múltiples objetos de aprendizaje sobre diversos temas. Pero los problemas no terminaron ahí, porque a pesar de la cuantiosa inversión no se utilizaron los paquetes educativos que habían sido destinados para que los bibliotecarios aprendieran las destrezas informáticas, ni siquiera la institución que los creó lo utilizó.

Fue hasta el año 2007 que en ese país las estadísticas mostraron la participación de los bibliotecarios en el desarrollo de los cursos, porque ya estaban acostumbrados a trabajar con libros y revistas y referencias electrónicas; asimismo empezaron a crear repositorios y acervos de material que ya existían en la web. Según Newton, el siguiente paso pendiente en la agenda será lograr la participación integral de todos los actores universitarios.

Finalmente, Juan Voutssás Márquez, investigador del Centro Universitario de Investigaciones Bibliográficas, se refirió a la necesidad de establecer modelos educativos acordes a nuestra sociedad globalizada porque el número de estudiantes sigue creciendo y diferentes tipos de ellos se integran: jóvenes, adultos mayores y comunidades étnicas; otros más estudian y trabajan simultáneamente, por lo tanto es necesario aprender a aprender para refrescar el conocimiento y hacerlo en poco tiempo porque rápidamente se vuelve obsoleto. Otra tendencia de este tipo de sociedad es que hay que estudiar a lo largo de toda la vida mientras se tenga la capacidad física y mental, la edad ya no es un obstáculo.

El medio ambiente del aprendizaje también ha cambiado, porque ahora está centrado en las características y necesidades del alumno, no en los programas ni en la curricula; debe ser interactivo y dinámico. Ahora se deja atrás al modelo conductivista y se le permite al estudiante trazar sus propias rutas y ritmos de aprendizaje en función de sus tiempos.

En este contexto se hace necesario preguntarnos si se requiere contar con una biblioteca digital, porque como ya se señaló anteriormente un porcentaje muy alto de alumnos recurre a Wikipedia, You Tube, Google y otros recursos de Internet. La respuesta es afirmativa, porque estos buscadores no proporcionan la formación requerida para la educación a distancia, en la que destaca la capacidad de buscar y escalar múltiples fuentes; seleccionar, almacenar y organizar información e integrar documentos, datos y proyectos para desarrollar trabajos colaborativos.

Por útlimo, Juan Voutssás mencionó que en esta actividad la biblioteca también se ha transformado para poder apoyar a la comunidad en este proceso con la integración de ambientes de aprendizaje, creación de bibliotecas digitales, diseño multidisciplinario de cursos e integración y selección de información de calidad, porque cada vez se estrecha más la frontera entre el aula y la biblioteca para convertirse en un espacio común.

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