Escrito por Rosario Rodríguez León Domingo 04 de Abril de 2010 18:00
Debido a que la UNAM tiene integrado el bachillerato a su estructura educativa se piensa que hay un inmenso uso de la revista electrónica, pero no es así porque en este nivel de enseñanza los alumnos acuden más a la búsqueda de libros de texto solicitados en sus programas de estudio, señaló la subdirectora de Servicios de Información Especializada de la DGB, maestra Margarita Lugo Hubp, durante la segunda mesa redonda titulada “Preservación del acceso a revistas electrónicas: el punto de vista de los usuarios, en la XII Reunión sobre Revistas Académicas y de investigación. Añadió que en el caso de la licenciatura y el posgrado sí se utiliza este recurso electrónico, sobre todo en los últimos semestres y durante la realización de sus tesis. En lo que corresponde a la plantilla de académicos e investigadores, su utilización es más frecuente.
Cabe mencionar que el Sistema Bibliotecario de la UNAM también está dividido en niveles educativos y aún así esta situación se vuelve compleja en lo que se refiere a la adquisición de material, porque por un lado se adquieren los libros y por otro las revistas.
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En lo que se refiere a los criterios de selección y adquisición de material, se realizan de acuerdo a los nuevos proyectos de investigación desarrollados en los diversos centros e institutos o a la creación de nuevas licenciaturas, previamente analizados y aprobados por los cuerpos colegiados encargados de esta tarea. Por su lado. la Dirección General de Bibliotecas solicita a los integrantes de las comisiones que evalúen las colecciones, y se ha visto que en algunos casos deciden renovar toda la colección y en otros se inclinan por la cancelación de títulos porque se detectó la duplicidad del material. Otro criterio tiene que ver con las entidades que publican más artículos, por ejemplo la Coordinación de la Investigación Científica publica más en revistas, mientras que la Coordinación de Humanidades publica más en libros.
Ahora bien, una de las ventajas que ofrece la revista electrónica es que se puede ofrecer títulos a toda la comunidad universitaria y solamente algunos editores han restringido el acceso a ciertas publicaciones porque se refieren a áreas científicas muy especializadas. En otros casos se han fortalecido las incipientes colecciones que resguardan algunas bibliotecas. Un indicador más señala que hay una situación porcentual equitativa en las colecciones por áreas temáticas: en ciencias un 23 por ciento, ciencias químico-biológicas y de la salud un 26.4 por ciento y en ciencias sociales un porcentaje un poco más alto.
Finalmente, la maestra Lugo mencionó que a la DGB le preocupa el retraso de los editores en la renovación de las suscripciones y también los problemas que pudieran surgir si las casas editoras se llegarán a fusionar.
Por su parte, la doctora María del Carmen Jorge y Jorge, investigadora del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la UNAM, dijo que en el afán de resguardar el conocimiento milenario se ha llegado a la saturación del mismo, debido a que no se establecen criterios de discriminación y se dejan de lado conocimientos fundamentales para el desarrollo de la ciencia. Por esta razón es necesario que las personas que establecen dichos criterios tengan un amplio conocimiento y experiencia académica para determinar qué es lo más adecuado para la preservación del conocimiento.
Una situación que se ha observado en el área matemática es que se hace necesario contar con material impreso, porque en muchos casos hay cuestiones muy específicas que no se encuentran en la red. Algunos pensarán que se trata de libros muy viejos, pero hay que recordar que en esta área hay operaciones básicas que no sufren cambio con el pasar del tiempo. En otros casos los avances matemáticos se registran principalmente en material electrónico y se hace necesaria su adquisición, pero no por eso debemos dejar a un lado la preservación del material impreso.
En su momento, el doctor Raúl Trejo Delarbre, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, reflexionó en torno a la adaptación de las nuevas generaciones en el uso de las nuevas tecnologías de la información, y dijo que en su caso particular ha ido paso a paso en su adopción porque pertenece a una generación que no creció con ellas, pero se hace necesaria su utilización porque el trabajo diario demanda este nuevo modelo informativo, sobre todo cuando los requerimientos laborales exigen publicar en revistas o libros electrónicos.
Otro aspecto que también se ha transformado es el intercambio de conocimientos, anteriormente una persona tenía que trasladarte a diversos foros para tratar algún tema. Hoy en día, desde cualquier entidad universitaria establece contacto con sus colegas y alumnos. Del mismo modo tiene la oportunidad de capacitarse, impartir conferencias o presentar proyectos académicos o de investigación desde cualquier punto del planeta. También tiene la libertad de trabajar de forma solitaria, como en el caso de las ciencias sociales, pero en otras áreas la tendencia es el trabajo en equipo, compartiendo vía electrónica toda clase de documentos que pueden ser analizados, revisados o sintetizados por algún integrante del equipo con la misma facilidad que si estuviera de forma física con sus colegas.
Pero esto no significa que todos los trabajos que se publiquen en la red sean los mejores, también se llegan a detectar casos que tienen muchas deficiencias en su estructura y contenido; para algunos resulta deplorable que se encuentre este tipo de material que no pasa por los rigurosos filtros editoriales. En otros más los usuarios refieren que solamente así tienen acceso a ciertas investigaciones que no son publicadas en sitios restringidos. Lo idóneo sería que se abrieran espacios en la red para que un mayor número de usuarios tenga acceso a las investigaciones científicas más especializadas que se desarrollan en los países más avanzados, o que los trabajos en línea que no son de tanto rigor científico cumplieran con los parámetros de seriedad y contenido de este tipo de publicación.
Finalmente, Ángel Bravo Vinaja, del Centro de Documentación y Biblioteca del Colegio de Postgraduados Campus Montecillo, habló de una encuesta que se llevó a cabo ahí para conocer la opinión de sus usuarios en torno a la preservación digital. Se levantaron 81 cuestionarios de los cuales 59 por ciento corresponde a académicos, 20 por ciento a estudiantes de doctorado y 16 por ciento estudiantes de maestría.
El objetivo principal era conocer cómo manejan, obtienen y leen la información los usuarios y que tan satisfechos están con las publicaciones periódicas digitales que les ofrece el Centro. El resultado fue que un 41 por ciento está satisfecho, 37 por ciento medianamente satisfecho y un 12.35 está muy satisfecho.
Otro aspecto de la encuesta se centró en la accesibilidad y disponibilidad de las revistas y se determinó que su búsqueda se dirige hacia los metabuscadores que les dan una gran capacidad para la obtención de la información; además, dijeron que su búsqueda es muy versátil y los textos son de mucha actualidad.
Finalmente, Bravo Vinaja señaló que hace tres años fue creada su biblioteca virtual y les ha representado ahorro de espacio y papel. Además los alumnos tienen la facilidad de portabilidad de la información mediante sus memorias flash; también pueden compartirla a través del correo electrónico. Igualmente pueden seleccionar los textos y citarlos en sus trabajos. Entre las desventajas se tiene: una baja resolución para los gráficos, la lectura en pantalla es muy cansada, algunos artículos no se pueden guardar, son sólo de lectura, hay revistas que no son de muy buena calidad porque no están revisadas por pares y no hay artículos muy antiguos; las editoriales sólo venden la colección actual porque en agricultura la literatura es de hace 8 ó 10 años, pero en realidad los investigadores solicitan acervos históricos e intermedios, y esta es la razón de su preferencia por los dos formatos, impreso y electrónico.
Fotos: Julio Zetter Leal